Salta al contingut

“No me gusta perder ni cuando juego al escondite”

Así de contundente se expresaba una de las personas que acompañamos en un proceso de coaching. El lenguaje es muy poderoso para analizar y entender el sistema de creencias o las palancas que activan determinados comportamientos.

El autor de la frase, al que llamaremos Jordi, es responsable de fábrica de una empresa del sector industrial. La organización nos pidió que le acompañáramos en un proceso para mejorar su habilidad de trabajar en equipo, pese a que él asistió a las primeras sesiones convencido de que sabía hacerlo.

«Una hostia al ego»

La frase épica del titular nos sirvió para analizar qué significaba perder desde el punto de vista de Jordi. De esta manera pudimos trabajar el proceso de transformación que nos habían encargado.

Básicamente para Jordi perder quería decir, en primer lugar, no tener la razón. Y el argumento quedó más explícito al final de la segunda sesión que cerramos preguntando qué se llevaba de nuestro encuentro. Respondió con convicción: «Una hostia al ego». Además, aclaró que para él no tener la razón era un hecho que se manifestaba cuando ante un mismo hecho se podían tener puntos de vista diferentes.

Perder para Jordi también quería decir no conseguir sus objetivos como jefe de fábrica independientemente de lo que pasara en otros departamentos. «Cuando tenemos un pedido con una fecha de entrega, hago todo lo que sea para llegar al final (me salto procedimientos, me pongo a arreglar una máquina…), el fin justifica los medios». Así que si se debía cumplir un objetivo del departamento, no había miramientos respecto las necesidades del resto de departamentos.

Trabajar de manera independiente en un entorno interdependiente

¿Perder significa no conseguir el objetivo de mi departamento para que la empresa gane? ¿Perder significa tener en cuenta las necesidades de otros departamentos, llegar a acuerdos y alinearse?

Jordi trabajaba bastante en equipo con su propio departamento, es decir, con la fábrica. En cambio, como miembro del comité de gestión (equipo de responsables de departamento) su comportamiento era individualista y competitivo. Trabajaba de manera independiente en un entorno interdependiente.

El aprendizaje de Jordi durante el proceso de coaching fue entender que su concepto de perder no era percibido de la misma manera por los demás y que esta visión tenía repercusiones no deseadasen determinadas situaciones.

«No existe la verdad, sólo interpretaciones» – F. Nietzsche

En la comunicación entre personas no existe la Razón en términos absolutos. Cada persona tiene su razón. Es cierto que hay razones más fundamentadas que otras, pero a la hora de comunicarse con los demás es importante que tengamos presente esta premisa.

Los responsables de departamentos deben saber buscar el equilibrio entre sus necesidades y objetivos y el resto de la organización. En un sistema interdependiente, donde unos departamentos dependen de los demás, ganar es encontrar la manera de conseguir los propios objetivos teniendo en cuenta los de los demás. Y esto supone saber expresar, escuchar, integrar la diferencia y llegar a acuerdos.

“He après a no fer-me tant cas a mi mateixa”

Com qüestionar creences limitants? Afirmava amb rotunditat una adolescent de 17 anys: “Les meves amigues cauen més bé als altres, són més intel·ligents que jo”. I afegia: “És que no faig res bé”. Tot plegat un conjunt d’opinions i creences que configuraven la seva veritat. I no pas la veritat, només la seva. És el que té fer-se cas a un mateix.

Tots tenim opinions i creences sobre com són les coses, els altres i un mateix. A vegades aquestes creences ens obren opcions i ens fan una vida més fàcil i feliç. De vegades, tot el contrari, ens fan sentir malament, ens empetiteixen…

Cadascun de nosaltres porta per defecte creences que no hem escollit. És com si ens haguessin carregat un llapis de memòria amb pensaments que no sabem ni tan sols d’on vénen. Algunes creences ens són útils. D’altres no ho són gens i, per això, hem d’aprendre a mirar aquestes creences per identificar-les, qüestionar-les i revisar amb rigor el seu grau de fonament.

Cal preguntar-se: Com saps que és veritat? D’on ho has tret això? Identificar els pensaments automàtics com “No faig res bé” i qüestionar-los és un gran exercici que ens permet, després, gestionar-los com ens sembli millor.

Gestionar els pensaments vol dir escollir en què volem creure o ens convé creure més. En el cas d’aquesta jove per exemple, la creença “és que no faig res bé” es va transformar en: faig bé algunes coses (per exemple…….) i no faig tan bé d’altres. A base d’anar fent aquest exercici, acabem creient en altres coses que ens convenen més i ens fan més feliços i eficients.

No hem de ser víctimes dels nostres pensaments. Els pensaments i les emocions ens segresten en un primer moment, però nosaltres escollim quanta estona ens quedem amb ells.

Els nostres pensaments són tan poderosos que poden crear realitats. Tal com deia Santiago Ramon i Cajal “L’home pot ser escultor del seu propi cervell”.

«He aprendido a no hacerme tanto caso a mí misma»

¿Cómo cuestionar las creencias limitantes? Afirmaba con rotundidad una adolescente de 17 años: «Mis amigas caen más bien a los demás, son más inteligentes que yo». Y añadía: «Es que no hago nada bien». En conjunto, un conjunto de opiniones y creencias que configuraban su verdad. Y no la verdad, sólo la suya. Es lo que tiene que hacerse caso a uno mismo.

Todos tenemos opiniones y creencias sobre cómo son las cosas, los demás y uno mismo. A veces estas creencias nos abren opciones y nos hacen una vida más fácil y feliz. A veces, todo lo contrario, nos hacen sentir mal, nos empequeñecen…

Cada uno lleva por defecto creencias que no hemos elegido. Es como si nos hubieran cargado un lápiz de memoria con pensamientos que no sabemos ni siquiera de dónde vienen. Algunas creencias nos son útiles. Otros no lo son en absoluto y, por ello, debemos aprender a mirar estas creencias para identificarlas, cuestionarlas y revisar con rigor su grado de fundamento.

Cabe preguntarse: ¿Cómo sabes que es verdad? De dónde lo has sacado? Identificar los pensamientos automáticos como «No hago nada bien» y cuestionarlos es un gran ejercicio que nos permite, después, gestionarlos como nos parezca.

Gestionar los pensamientos significa escoger en qué queremos creer o nos conviene creer más.En el caso de esta joven por ejemplo, la creencia «es que no hago nada bien» se transformó en: hago bien algunas cosas (por ejemplo…) y no hago tan bien otros. A base de ir haciendo este ejercicio, terminamos creyendo en otras cosas que nos convienen más y nos hacen más felices y eficientes.

No debemos ser víctimas de nuestros pensamientos. Los pensamientos y las emociones nos secuestran en un primer momento, pero nosotros elegimos cuánto tiempo nos quedamos con ellos. Nuestros pensamientos son tan poderosos que pueden crear realidades. Como decía Santiago Ramón y Cajal «El hombre puede ser escultor de su propio cerebro».